Aquel día, Sandra y yo invitamos a mis padres a cenar en nuestra casa la verdad para mí lo que ocurrió era algo inesperado que sin duda me decepcionó.
A pesar de que para el mundo siempre fuí heterosexual la realidad es que me enamoré locamente de Sandra para mí ella lo es todo, pronto decidimos compartir nuestras vidas y vivir juntas y por eso me mudé a su piso donde vivíamos de alquiler.
Ella siempre fué expléndida con mi familia, se mostraba tal y como era con naturalidad y un profundo respeto y tacto.
Ambas decidimos que mis padres viniesen a cenar, era la primera vez y estábamos algo nerviosas así que ambientamos nuestro hogar con cariño y nos esmeramos en cocinar todo aquello que podría gustarles tan sólo queríamos que se sintiesen cómodos.
Mis padres llegaron, todo parecía ir viento en popa, pero la realidad es que pronto saldrían ciertos comentarios que convirtieron nuestra fabulosa velada en un momento duro y tenso.
Mi padre diplomáticamente se dirigió a Sandra y le dijo: " Con todos mis respetos, no descarto que seas una persona encantadora pero la realidad es que prefería a su ex novio Agustín que es un gran hombre y realmente aprecio". Nuestras caras eran el reflejo de sorpresa y descontento por aquel comentario, tras unos segundos de silencio le respondí: " Papá él no me hacía feliz y ahora sí lo soy, ¿es que eso no te importa?"
Desde que mis padres fueron conocedores de que amaba a otra mujer, siempre intentaron mostrar comprensión pero la verdad es que sus ideas estaban muy alejadas de la realidad. Hubiesen preferido mi "infelicidad" junto a un hombre solo para aparentar lo que socialmente está bien visto.
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